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El tren no es un problema, es la solución

Aparentemente, el intendente Ramón Mestre quiere borrar el ferrocarril del mapa de la ciudad de Córdoba.

¿De qué se trata? Sin muchas palabras: Mestre quiere transformar las vías de los trenes en Córdoba en avenidas, entre otras cosas, para que “circulen colectivos articulados”.

Con esta decisión, se estaría abandonando la posibilidad de dotar a Córdoba de un medio de transporte realmente eficaz, rápido y económico: el tren urbano o tren metropolitano. Mendoza nos muestra que también una ciudad del tamaño de Córdoba puede instalar un sistema de trenes urbanos sin problemas.

Además, como veremos en el próximo apartado, los beneficios de la eliminación del tren serán mínimos.

¿Por qué este proyecto es tan catastrófico?

Primero, deberíamos analizar por dónde están pasando los trenes actualmente y cuales serían las posibles avenidas a construirse, para poder evaluar cuales serían los supuestos beneficios del proyecto.

En Córdoba, existen los siguientes ramales ferroviarios que aún cuentan con vías intactas:

  • El ramal del F.C. Mitre a Buenos Aires. Es el más importante actualmente y llega desde la Estación Mitre en el área central hasta el Barrio Ferreyra. Es transitado por trenes de pasajeros y de cargas.
  • El ramal del F.C. Mitre entre Ferreyra y Malagueño. Pasa paralelo a la Avenida Cruz Roja Argentina y es transitado por pocos trenes de carga por día.
  • El ramal del F.C. Belgrano entre la Estación Mitre/Belgrano y Cruz del Eje, pasando por Argüello y La Calera. Es usado por el Tren de las Sierras, aunque el trayecto hasta Rodríguez del Busto tiene el servicio suspendido. Se ha reparado recientemente el sector cercano a la Estación Mitre para volver a permitir el paso de trenes.
  • El ramal del F.C. Belgrano entre Alta Córdoba y Río Primero. Transitado por pocos trenes de carga.
  • El ramal Belgrano entre Alta Córdoba y Guiñazú. Actualmente solo se usa en la zona suburbana para cargas.

¿Que posibilidades hay para transformar estos ramales en avenidas?

  • FC Mitre a Buenos Aires: Una avenida sobres las vías podría servir como alternativa a la Avenida Sabattini para convertirse en un acceso más hacia el este. Pero ya existe una posible solución sin tocar los trenes: la olvidada costanera Este. Su estado hoy es pésimo y hasta se encuentra interrumpida en dos sectores, pero solo haría falta repararla y dotarla de la infraestructura necesaria para convertirse en una alternativa real. Ya cuenta con dos carriles separados y por lo tanto tiene carácter de vía rápida. De esta manera podría convertirse en el principal acceso del centro a la Autopista Córdoba-Rosario, sin una inversión faraónica.
  • FC Mitre Ferreyra-Malagueño: Podría servir para ampliar la Avenida Cruz Roja Argentina. Sin embargo, en el trayecto más crítico la Cruz Roja ya está ampliada y soporta bien los niveles de tránsito actuales y los proyectados para el futuro. Queda espacio para una ampliación también en el tramo Nores Martínez – Richieri – O’Higgins, sin tener que tocar los rieles.
  • FC Belgrano Est. Mitre a La Calera y Alta Córdoba-Guiñazú: Los ramales en gran parte del trayecto son tan angostos que solamente podría construirse una calle ordinaria de unos 8 m de ancho, la cual no aliviaría el tránsito.
  • FC Belgrano Alta Córdoba-Río Primero: Hay más que suficiente espacio para ampliar la Avenida Bulnes / Las Malvinas sin tener que tocar las vías del tren. Además esta avenida ya ganaría mucho en capacidad con una simple sistematización (hacer que Bulnes sea mano hacia el este y Las Malvinas hacia el oeste).

Para sintetizar: solamente en el caso de la Avenida Cruz Roja podría haber un beneficio real si se elimina el tren, y sería solamente en algunos sectores.

Además, eliminar los trenes no aliviaría en absoluto la situación en el área central de Córdoba, en Nueva Córdoba y en Alberdi, dónde el congestionamiento del tránsito alcanza los niveles más críticos. Los accesos al centro seguirían siendo los mismos.

Córdoba se perdería una gran oportunidad

Uno de los argumentos centrales con los que justifica Mestre la eliminación de los trenes es la mejora del sistema de transporte urbano automotor.

Con este argumento, Mestre apuesta a un sistema de transporte que ya no es el adecuado para una ciudad de más de 1,3 millones de habitantes. Y descarta a un sistema superior que podría significar una mejora real: el tren urbano.

Basta comparar la velocidad promedio del colectivo (entre 10 y 15 km/h, teniendo en cuenta paradas y semáforos) con la velocidad de los trenes urbanos, los cuales – bien hechos – llegan a un promedio de 30 a 40 km/h con una máxima de aproximadamente 80 km/h, dado que no son afectados por embotellamientos en las horas pico ni por semáforos. Esto quiere decir que con un tren urbano llegaríamos tres veces más rápido al trabajo y a nuestras casas.

Sobre todo en los ramales Mitre-Ferreyra, Mitre-La Calera y Alta Córdoba-Río Primero podrían implementarse líneas de tren que atenderían barrios populosos como San Vicente, Talleres, Yofre, Argüello y Empalme, y zonas industriales y comerciales de gran envergadura como el Orfeo Superdomo / Shopping Dinosaurio y el Parque Industrial de Ferreyra (y hasta, potencialmente, el recientemente inaugurado sobre el Camino a Capilla de los Remedios).

Acondicionar las vías requeriría inversiones, esto es verdad. Sobre todo se debería recuperar la doble vía entre Mitre y Ferreyra y acondicionar los pasos a nivel. Sin embargo, los costos para construir una avenida totalmente nueva serían similares.

Además, el tren urbano solucionaría una problemática a largo plazo: Ya hoy los subsidios al gasoil para el transporte urbano e interurbano son extremamente altos. El tren tiene dos ventajas:

  • Primero, en líneas con un alto caudal de pasajeros el tren es mucho más eficaz en materia energética que el colectivo, ya que una unidad puede transportar a hasta 10 veces más personas sin requerir de un gasto de combustible muy superior.
  • Segundo, un tren urbano electrificado es independiente del precio del petróleo, el cual debido a la escasez de la materia prima solo tiene una tendencia: hacia arriba. A mediano y largo plazo, el tren urbano puede correr exclusivamente con energías renovables como la eólica, hidráulica y solar.

 

“Un tren urbano es solo para Primer Mundo”

Este argumento es totalmente erróneo.

La ciudad de Mendoza actualmente está mostrando al resto de las urbes argentinas con su “Metrotranvía” que se puede implementar un sistema de trenes urbanos ligeros sin que esto signifique una “obra faraónica” con un costo exorbitante. Ni que nos debemos conformar con un sistema de trenes lento, ineficaz y obsoleto como el de Buenos Aires. El Metrotranvía, un tren ligero eléctrico, funciona desde el año 2012 sin problemas sobre las antiguas vías del tren de cargas. Y cuenta con una altísima aceptación por parte de los mendocinos – los cuales al principio eran escépticos por desconocer sus ventajas. Actualmente se encuentra en construcción la segunda línea, y está por comenzarse una tercera.

En cambio, si los planes de Mestre prosperan, Córdoba se perderá – quizá para siempre – la oportunidad para una mejora real de su sistema de transporte. Solo quedaría el subte como transporte urbano sobre rieles, el cual es mucho más costoso y difícil de realizar. Todo por seguir sosteniendo el antiguo paradigma de la ciudad car-friendly de mediados del siglo XX, el cual en gran parte del mundo ya ha sido descartado.

¿Habrá que recordarle a Ramón Javier que fue su propio padre el que hizo los primeros pasos para implementar un sistema de trenes urbanos a fines de la década de 1980? Hasta se hizo un estudio de factibilidad que dio positivo.