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Las bicicalles: ¿un modelo para Córdoba?

En Europa cada vez hay más, y quizá son un modelo para seguir: Las bicicalles, también llamadas ciclocalles, son calles en las cuales las bicicletas tienen la prioridad. En Córdoba, una ciudad en la cual no abunda espacio ni presupuesto para nuevos caminos, estos híbridos podrían complementar las ciclovías existentes. Su ventaja: No requieren mucha inversión en infraestructura ya que se podrían usar calles existentes.

No hay dudas que la bicicleta es, en un principio, una de las maneras más idóneas para circular en ciudades como Córdoba. En trayectos de menos de 5 kilómetros compiten en velocidad con el colectivo y con el auto, sobre todo en las horas pico. La falta de popularidad de este medio de transporte en Córdoba se relaciona principalmente con la falta de infraestructura que impide que se forme una cultura favorable a la bicicleta. Si bien existe una red de ciclovías, estas están en gran parte desconectadas entre si, pasan por lugares peligrosos y carecen del mantenimiento necesario para hacerlas atractivas.

Quizá un modelo novedoso pueda cambiar esto: En países como España, Francia, Holanda y Alemania, las bicicalles o ciclocalles son un respuesta a la creciente popularización de las bicicletas. Éstas permiten, de manera económica, garantizarles el espacio necesario a los ciclistas sin tener que construir vías de transporte nuevas o excluir al tránsito motorizado. A los automovilistas se les permite utilizarlas, pero con restricciones. Deben cederle el paso a los ciclistas y no sobrepasar la velocidad máxima de 30 kilómetros por hora.

Fietsstraat

Una bicicalle en Holanda. Autor: John Tarantino. Licencia: CC-BY-SA 3.0. Fuente: Wikimedia Commons

¿Podrán complementar las bicicalles a las ciclovías y las nuevas “bicisendas” de Córdoba? A simple vista la bicicalle es un modelo ideal: Permite que el tránsito vehicular motorizado conviva con las bicicletas, dándole sin embargo prioridad a los ciclistas. Y los costos para implementarlas serían mucho menores a la construcción de ciclovías o “bicisendas”, ya que se pueden usar calles existentes de bajo volumen de tránsito. Solo habría que dotarlas de la cartelería necesaria.

Deberían usarse para este fin calles que conecten la red de ciclovías de la ciudad entre sí y con otros puntos de interés, como centros comerciales, escuelas, CPC y universidades. Las bicicalles deberían ser contínuas y permitir pedalear de manera ininterrumpida, sin que el ciclista tenga que pasar por calles muy transitadas ni otros lugares peligrosos. Además lo ideal sería que durante la planificación se tenga en cuenta el relieve de las calles, para evitar que no sean usadas por tener subidas demasiado pronunciadas.

A primera vista se me ocurre solo un punto en contra: la posibilidad que los automovilistas no respeten las reglas de las bicicalles y las usen sin cuidado, como si fuera cualquier otra calle. Para evitar esto, se podrían implementar controles de tránsito, junto a campañas de concientización, sobre todo en la primera etapa, hasta que el automovilista cordobés se haya acostumbrado al nuevo fenómeno. Si esto no sirve, pueden implementarse medidas como lomadas u otros obstáculos que solo afecten a los autos, no a las bicicletas.

Las bicicalles hasta podrían tener un efecto activador de la economía en algunos barrios. Podrían incentivar la inauguración de negocios como kioscos, bicicleterías y estacionamientos para bicicletas y hasta bares y confiterías.

Al menos, la bicicalle me parece un modelo que habría que observar y, porqué no, hacer una prueba piloto en Córdoba. Quizá podría contribuir a lo que las ciclovías y bicisendas aún no lograron: una creciente popularización de un medio de trasnporte ecológico y económico en todos los sentidos.