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Ciudad Punilla: Un aglomerado en formación

En Argentina hay un nuevo aglomerado urbano. Mide más de 53 kilómetros de norte a sur y 21 kilómetros de este a oeste. No tiene nombre oficial aún y el INDEC no lo reconoce, pero existe. Se trata de la serie de localidades del centro-sur del valle de Punilla, de las cuales muchas aún creen que son pueblos tranquilos y se autopromocionan como tales. Pero cada vez más forman una sola unidad, a la cual la podríamos llamar Ciudad Punilla. (Tal como hicieron los uruguayos cuando unificaron una cadena de balnearios turísticos y la llamaron Ciudad de la Costa.)

Ciudad Punilla: turística y caótica

Según sus dimensiones, Ciudad Punilla ocupa el quinto puesto en la Argentina entre las áreas metropolitanas, detrás del Gran Buenos Aires, del Gran Córdoba, del Gran Rosario y del Gran Mendoza, superando los aglomerados de Salta, Tucumán y Santa Fe. Su población estable es algo menor a la de estas grandes ciudades argentinas, pero ya bastante significante: Según el Censo 2010, las localidades que componen Ciudad Punilla suman 154.347 habitantes, considerando solo las zonas urbanas. Esto le permite pelearle el segundo puesto en la provincia al Gran Río Cuarto.

La tasa de crecimiento de Ciudad Punilla es alta: Fue de 16,1 por ciento entre 2001 y 2010. Este crecimiento supera al de la gran mayoría de los aglomerados urbanos grandes argentinos, incluyendo a Córdoba y Buenos Aires. La urbe en estos nueve años sumó más habitantes (21.424) que los que concentra el segundo mayor de sus componentes, Cosquín (19.458).

Los puntos extremos de Ciudad Punilla son Cuesta Blanca y Las Jarillas en el sur, Villa Giardino en el norte, Tanti en el oeste y Villa San Nicolás en el este. Esta última, la cual pertenece al municipio de Malagueño, es la única localidad del aglomerado que se encuentra en otro departamento (Santa María) pero ha quedado unida a Villa Carlos Paz por el controvertido country Tierralta. La Cumbre, al norte, se podría sumar en pocos años a esta mancha urbana: sus primeras edificaciones comienzan a dos kilómetros del último barrio de Villa Giardino.

A nivel urbanístico, Ciudad Punilla se caracteriza por su perfil caótico y descentralizado. No existe un “centro urbano” claro: La ciudad de Carlos Paz domina el aglomerado con sus 62.423 habitantes, pero se encuentra en una posición demasiado periférica como para canibalizar a las otras ciudades y convertirlas en sus suburbios. Le siguen Cosquín con 19.458 y La Falda con 16.335 habitantes, mientras que el resto de las localidades no llega a los 10.000 (Santa María de Punilla, quizá, podría haberlos superado recientemente). La densidad poblacional es baja: En muchas manzanas del aglomerado hay varios lotes libres aún. Sin embargo, la edificación es prácticamente contínua y en ningún lugar hay más de 400 metros de distancia entre dos casas o barrios.

Económicamente la “ciudad” es un monocultivo más monótono que el de la soja en el resto de la provincia: vive casi exclusivamente del turismo, de servicios para visitantes de lugares cercanos y lejanos. Este sector económico se complementa con la actividad agrícola y minera a muy pequeña escala y con algunas industrias tradicionales como la fabricación de alfajores.

Los desafíos

En la actualidad, Ciudad Punilla enfrenta una serie de desafíos que se han profundizado a la par de su crecimiento poblacional. Por un lado, la infraestructura aún es deficitaria para un aglomerado de esta magnitud. Hay avances, pero hasta ahora son insuficientes.

Uno de los mayores problemas es la muy escasa cobertura de cloacas, cuya instalación es reciente y prácticamente solo abarca a una parte de la ciudad de Carlos Paz. El deterioro del Lago San Roque, en el que ya no es muy saludable bañarse, demuestra este problema de manera poco agradable. Otro tema ambiental que se vivió muy drásticamente en el año 2013 fueron los incendios en la estación seca, los cuales deberían ser prevenidos de manera más estratégica.

Luego se agrega el tema del transporte. El aglomerado cuenta con buenas conexiones de micros y colectivos, pero su red vial ya no puede absorber el creciente parque automotor. Solamente Cosquín ha invertido en una arteria de circunvalación semi-rápida. En el resto de las localidades los embotellamientos son frecuentes en verano, cuando centenares de miles de turistas visitan el lugar. Un poco ha mejorado la situación con el tercer acceso pavimentado al valle a través del Camino del Cuadrado entre Salsipuedes y La Falda. Una posibilidad para aliviar el tema del tránsito en el futuro podría ser pavimentar las rutas provinciales 429 y 269, que bordean el valle por el oeste y permitirían esquivar gran parte de los centros urbanos.

Existe también un transporte ferroviario con el Tren de las Sierras, pero solo abarca a un pequeño sector del aglomerado y sus prestaciones son muy precarias debido a la falta de inversión en las vías. La extensión de este tren a Capilla del Monte y Cruz del Eje – como ha sido anunciado pero nunca se cumplió – la dotación de barreras en todo su recorrido y un mejor mantenimiento permitirían a este tren convertirse en una alternativa de transporte real. Utópico. pero no imposible si existe la voluntad política, sería la extensión de este tren a Carlos Paz.

Una urbe de carácter único

Pero no todo está mal en este nuevo aglomerado. Ciudad Punilla conyuga, como pocas ciudades de Argentina, un ambiente urbano con buena oferta cultural, de compras y de diversiones con un paisaje muy atractivo. Pero hay que cuidar que no se pierda este equilibrio. Un crecimiento descontrolado podría ponerlo en peligro.

Un paso hacia el éxito seguramente es reconocer que Ciudad Punilla realmente existe – que no solo es una secuencia de pueblos – y asumir las responsabilidades que trae consigo el nuevo carácter urbano del valle. Pero si Ciudad Punilla quiere conservar su perfil turístico, no debe convertirse en un mero anillo del Área Metropolitana de Córdoba, sino tratar de preservar su identidad.

Sería importante evitar que la mancha urbana se extienda demasiado, para que la naturaleza – la cual es parte de su carácter distintivo – no se deba correr a la periferia. La creación de nuevas reservas naturales puede ser un paso, tal como un plan de edificación que respete los pocos espacios libres que aún quedan dentro de la mancha urbana. Después se debería avanzar hacia una cuidadosa densificación de las ciudades que componen Ciudad Punilla.

Si se resuelven los problemas mencionados, Ciudad Punilla puede transformarse en una urbe muy atractiva. Quizá hasta podría llegar a ser una pequeña metrópoli con un carácter único en el país.